Psicología Colegio Ntra. Sra. del Carmen

Blog de la asignatura de Psicología de 2º BTO del Colegio Ntra. Sra. del Carmen de Valladolid

domingo, 25 de febrero de 2018

UNIDAD 9. Construcción del ser humano: la personalidad



Estándares de aprendizaje
Etapa
Indicadores de logro
B5-2.1.

Test proyectivos: Dibujo de la familia.


·       Elabora un cuadro comparativo de las distintas teorías sobre la personalidad en el que resume los aspectos más relevantes de cada una de ellas.



B5-2.1.
·       Explica las diferencias entre las teorías internalistas, situacionales e interaccionistas.
Las teorías internalistas defienden que la personalidad depende principalmente de aspectos definitorios del individuo. Lo importante son las estructuras y mecanismos subyacentes. Por esta razón, plantean que la personalidad presenta un buen grado de consistencia transituacional (es la misma en diferentes contextos y situaciones) y de estabilidad temporal (cambia poco a lo largo de la vida). Además, desde estos planteamientos la conducta de una persona será predecible.
Las teorías situacionales se centran en la expresión conductual como respuesta a los estímulos presentes en los contextos familiares, históricos y socioculturales en los que se desarrolla una persona. Según este enfoque, la personalidad es el resultado de la adaptación al contexto y de procesos de aprendizaje. Se explica en mayor medida por los parámetros que definen la situación en la que la conducta tiene lugar.

Las teorías interaccionistas estudian el desarrollo continuo y los cambios que tiene la personalidad en diferentes etapas del ciclo vital. Cada etapa tiene sus tareas evolutivas. Desde esta perspectiva, la personalidad es el resultado del proceso de maduración en el que se suceden momentos de estabilidad y cambio. Así que la personalidad es el resultado de la interacción de variables internas y externas, y es esta interacción lo realmente importante.
B5-2.2.
·       Enumera las principales características de la teoría de los rasgos y tipos.
Las teorías de los rasgos y tipos de personalidad se centran en la predisposición a dar respuestas similares estables en el tiempo, es decir, en características de la personalidad particulares de cada individuo que vienen determinadas en buena medida por su temperamento.
Un rasgo de personalidad es un constructo psicológico que se refiere a la tendencia de un sujeto a emitir, de manera consistente a lo largo del tiempo, unas respuestas parecidas con independencia de la situación en la que esté.
Cuando un conjunto de rasgos aparecen asociados con frecuencia, conforman un tipo de personalidad.

Hans Eysenk planteó que todas las personas se sitúan en un punto entre los dos extremos de estas tres dimensiones:
Psicoticismo: engloba en un extremo a personas con un bajo control de impulsos agresivos, y en el otro, a sujetos con niveles muy elevados en el control de sus respuestas impulsivas.
Extraversión-introversión: determina que una persona sea sociable y participativa al relacionarse con los demás.
Neuroticismo: se refiere a la capacidad de las personas a adaptarse al medio ambiente externo.

Lewis Goldberg propuso la teoría de los cinco grandes, que es considerada la mejor teoría para describir la personalidad. Desde este modelo, las cinco dimensiones básicas de la personalidad son: neuroticismo, extraversión, cordialidad, responsabilidad y apertura a la experiencia.
·       Describe las etapas del desarrollo psicosocial de Erik Erikson.

·       Explica la teoría humanista de la personalidad de Carl Rogers.
La teoría humanista de la personalidad de Rogers concibe al ser humano como un ser de motivación positiva. Según Rogers, los seres humanos nacen con unas capacidades y potencialidades que deben cultivarse a través de la adquisición de nuevas destrezas. Esta teoría se centra en un aspecto central al que denomina autorrealización, que se refiere a la tendencia humana a crecer y mejorar, y constituye la principal motivación para el desarrollo de la personalidad.
Esta teoría se basa en los siguientes conceptos: organismo, que es el conjunto total de la persona que se compone del campo experiencial y del sí mismo; campo experiencial o fenoménico, que comprende todas las experiencias conscientes e inconscientes del organismo y el aprendizaje; sí mismo, que se refiere al autoconcepto, está en constante cambio porque suma las nuevas experiencias, pero sigue siendo un todo; tendencia actualizadora, que es una predisposición innata del organismo a desarrollar todas sus capacidades; y funcionamiento pleno, que es un estado psicológico de bienestar y equilibrio que se alcanza cuando el sí mismo logra la autorrealización.
B5-2.3.
·       Reconoce las principales diferencias entre los test proyectivos y psicométricos, opinando, de forma argumentada, sobre estos tipos de pruebas.
Los test proyectivos son pruebas diseñadas para estimular la expresión de la personalidad y, de esta manera, comprenderla. Son materiales no estructurados, necesariamente ambiguos, porque buscan que los sujetos expresen su personalidad de forma libre y espontánea. Por esta misma razón no tienen respuestas limitadas, sino que el sujeto dispone de una ilimitada variedad de ellas.

Los test psicométricos están compuestos por ítems cerrados cuyas respuestas también lo son (sí/no, siempre/mucho/poco/nunca, etc.). Los test psicométricos se han basado principalmente en las teorías de rasgos de personalidad y sirven para evaluar y medir las características de la personalidad definida en estos modelos.
B5-2.5.
·       Busca información en internet sobre el consumo de alcohol y drogas en la sociedad española valorando las consecuencias negativas (personales, familiares y sociales) que conlleva el consumo de estas sustancias.
B5-2.6.
·       Analiza la teoría humanista de la personalidad de Rogers, valorando la importancia del autoconcepto para el desarrollo de la personalidad.

El autoconcepto es básicamente la imagen que tenemos de nosotros mismos. Esta imagen se forma a partir de un buen número de variables, pero es particularmente influenciado por nuestras interacciones con las personas importantes en nuestras vidas.
Incluye la percepción de nuestras capacidades y nuestra propia singularidad, y a medida que envejecemos estas auto-percepciones se vuelven mucho más organizadas, detalladas y específicas.
El autoconcepto es un término de gran relevancia en al ámbito de la psicología social, pero fundamentalmente ha sido desarrollado por los teóricos de la psicología humanista, en cuyo seno se ha considerado como un pilar básico para el posterior desarrollo de sus diversos abordajes terapéuticos.

Componentes del autoconcepto

Al igual que ocurre con otros muchos términos en psicología, diferentes acercamientos teóricos han propuesto diferentes formas de definir y pensar sobre el autoconcepto.
De acuerdo con una teoría conocida como la teoría de la identidad social(desarrollada por Henri Tajfel en la década de los setenta), el autoconcepto se compone de dos partes fundamentales: la identidad personal y la identidad social.
Nuestra identidad personal incluye variables tales como los rasgos de personalidad y otras características que hacen a cada persona única. 

Factores que determinan el autoconcepto


Para el Psicólogo humanista Carl Rogers, el concepto de sí mismo se compone de tres factores diferenciados:

1.- La imagen de ti mismo, o cómo te ves

Es importante darse cuenta de que la auto-imagen no coincide necesariamente con la realidad. La gente puede tener una auto-imagen inflada y creer que las cosas son mejores de lo que realmente son. Por el contrario, las personas son generalmente propensas a tener auto-imagen negativa y percibir o exagerar los defectos o debilidades.
La autoimagen se ve afectada por diversos factores, como la influencia de los padres, los amigos y compañeros, los medios de comunicación, los grupos de pertenencia…, y se conforma en base a una combinación de estos factores.
Según el estudio realizado por Kuhn (1960), la respuesta a la pregunta ‘¿Quién soy yo?’podía dividirse en dos grupos principales. Por una parte las respuestas basadas en roles sociales (aspectos externos, objetivos vitales, etc.) y por otra las basadas en rasgos personales (aspectos internos, afectivos o de personalidad).

2.- La autoestima, o cuánto te valoras

La autoestima se refiere a la medida en que nos gustamos, aceptamos o aprobamos a nosotros mismos, o dicho de otro modo, cuánto nos valoramos. La autoestima siempre implica un grado de evaluación y por tanto puede resultar en una visión positiva o negativa de nosotros mismos.
Una serie de factores puede afectar a la autoestima, incluso cómo nos comparamos con los demás y cómo responden los demás ante nosotros. Cuando la gente responde positivamente a nuestra conducta, somos más propensos a desarrollar una autoestima positiva, y viceversa.
En esta linea, Argyle (2008) considera que hay 4 principales factores que influyen en la autoestima:
1) La reacción de los otros. Si la gente nos admira, nos adula, nos busca, nos escucha con atención y se manifiestan de acuerdo con nosotros, tenderemos a desarrollar una autoestima positiva. Si por contra nos evitan, nos descuidan, nos dicen cosas sobre nosotros mismos que no queremos oír, también nuestra propia valoración será negativa.
2) La comparación con los demásSi cuando nos comparamos con personas de nuestro grupo de referencia, concluimos que estas personas son más exitosas, felices, ricas o guapas que nosotros tenemos la tendencia a desarrollar una auto valoración negativa, si es al revés, nuestra autoestima se verá reforzada.
3) Los roles sociales. Algunos roles sociales llevan aparejado cierto prestigio, por ejemplo, médicos, pilotos, deportistas, presentdores…Esto sin duda promueve una autoestima elevada. Otros roles sin embargo están estigmatizados, como presos, enfermos mentales, desempleados, etc… Esto tiene por supuesto una consecuencia directa sobre la valoración que hacemeos de nosotros mismos.
4) Identificación . Es una variable dependiente de la anterior, ya que se refiere a la interiorización de los roles que desempeñamos. Esto hace que se conviertan en parte de nuestra personalidad, es decir llegamos a identificarnos con las posiciones que ocupamos, los papeles que desempeñamos y los grupos a los que pertenecemos.

3.- El Yo ideal, o cómo te gustaría ser

En muchos casos, la forma en que nos vemos y cómo nos gustaría vernos a nosotros mismos no coincide. Esto significa que los auto-conceptos no siempre están perfectamente alineados con la realidad.
Según Carl Rogers, el grado en que el autoconcepto de la persona coincide con la realidad determina el grado de congruencia o incongruencia.
Rogers cree que la incongruencia tiene sus primeras raíces en la infancia. Cuando los padres ponen condiciones al afecto que ofrecen a sus hijos (sólo expresan su amor si los niños “lo ganan” a través de ciertos comportamientos, o satisfacen las expectativas de los padres), los niños empiezan a distorsionar los recuerdos de experiencias en los que se han sentido indignos del amor de sus padres.
Por contra, el amor incondicional, ayuda a fomentar la congruencia. Los niños que experimentan este tipo de amor no sienten ninguna necesidad de falsear continuamente sus recuerdos para creer que otras personas los aceptan como realmente son.

El autoconcepto y su importancia en la adolescencia

El fácil llegar a la conclusión de que el autoconcepto es un factor clave en la formación de la personalidad, que además, se relaciona con el bienestar personal a lo largo de toda la vida. Desarrollar un autoconcepto positivo desde la adolescenciaposibilita un buen ajuste psicosocial y previene futuros problemas psicológicos y de adaptación personal en general.
En esta línea, compartimos para su descarga el documento “Revisión teórica sobre el autoconcepto y su importancia en la adolescencia”, de gran interés para adquirir una comprensión adecuada del constructo, que es abordado por los autores de un modo riguroso en su definición, significado, factores, dimensiones y etapas.






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