Psicología Colegio Ntra. Sra. del Carmen

Blog de la asignatura de Psicología de 2º BTO del Colegio Ntra. Sra. del Carmen de Valladolid

jueves, 1 de febrero de 2018

UNIDAD 8. Construcción del ser humano: la motivación y la emoción



Estándares de aprendizaje
Etapa
Indicadores de logro
B5-1.1.
·       Conoce y compara las distintas teorías sobre la motivación y explica su aplicación en algunos supuestos teóricos.


1.                  Teoría de la Homeostasis de Bernard y Cannon.
2.                  Teoría de Hull: Necesidades del Organismo.  (Impulso (primario y secundario), hábito e incentivo
3.                  Teorías del incentivo (Conductista): recompensas.
4.                  Teoría de las necesidades de Murray: Importancia de los acontecimientos vividos en la infancia. Motivación inconsciente. Lista de necesidades.
5.                  Teoría humanista de Maslow
6.                  Teoría Psicoanalítica: motivos inconscientes o tendencias innatas (sexo y agresión). Buscar placer o evitar el dolor.
7.                  Teorías cognitivas (procesos mentales):
a.                 Planes.
b.                 Metas.
c.                  Disonancia.
d.                 Expectativas. (Indefensión aprendida).
e.                 Atribuciones.

     La teoría de las necesidades de Murray y la teoría humanista de Maslow comparten que, en ambas, el individuo cuenta con una serie de necesidades que deben ser satisfechas. Además, habrá algunas que tengan mayor importancia que otras, por lo que se satisfarán antes. En el caso de la teoría de Murray, estas necesidades son denominadas “prepotentes”, en donde el sujeto vive con urgencia la necesidad de dejarlas cubiertas. En la teoría de Maslow, la prioridad de las necesidades responde a una jerarquización que comienza por necesidades de deficiencia y culmina en una necesidad de autorrealización.
     En cuanto a las diferencias, la teoría de Murray pone el énfasis en las experiencias que la persona ha vivido en la infancia, lo cual va a originar unas necesidades inconscientes que expliquen el comportamiento. Maslow, por su parte, propone que la persona nace con unas determinadas capacidades que deberá potenciar a lo largo de su vida.
    Además, para Murray las necesidades son una fuerza que guían el entendimiento y la conducta humana con la finalidad de convertir en satisfactoria una situación que no lo es. Para Maslow, la motivación principal del ser humano es la autorrealización principal.
   Las teorías homeostáticas son más idóneas para explicar las necesidades internas o fisiológicas del organismo. Es decir, se explicarían necesidades como la sed, el hambre, la temperatura corporal o el deseo sexual.
    Sin embargo, la teoría de la homeostasis psicológica de Cannon, además de hablar de las necesidades internas, pone el foco en el equilibrio de necesidades psicológicas como el reconocimiento o la aceptación grupal.
    Los instintos son una respuesta del organismo a estímulos tanto internos como externos que tienen como objetivo preservar la supervivencia del sujeto. Los instintos son heredados y no sería necesario ningún proceso de aprendizaje para su ejecución.
   Los impulsos de Hull, por su parte, están divididos en primarios y secundarios. Los primarios coincidirían con los instintos en el sentido de que son innatos y se asocian a necesidades básicas. Los secundarios surgen como consecuencia de procesos de aprendizaje.
   Además, desde la teoría de la motivación de Hull, es necesaria una combinación de impulsos, hábitos e incentivos para que la conducta tenga lugar. Los instintos se ejecutan con la mera aparición del estímulo desencadenante.   
    La indefensión aprendida tiene lugar cuando el sujeto tiene la expectativa de que, haga lo que haga, no conseguirá su objetivo.
    Algunos factores internos que influyen en este fenómeno son la baja autoestima y la baja autoeficacia percibida. Si la persona cree que no es válida o que no cuenta con las capacidades necesarias para hacer frente a una situación determinada, su motivación hacia esta se verá disminuida ya que anticipará que no va a alcanzar el objetivo. El hecho de no enfrentarse a la situación y no intentar resolverla va a tener como consecuencia que el problema siga presente, por lo que la creencia de poca autovalía se verá reforzada.
   Por otro lado, también influyen los estados emocionales. Cuando está presente una determinada emoción, el pensamiento se ve sesgado y se interpreta la información disponible en base a ese filtro. Por ello, si está presente un estado emocional de tristeza, aparecerá un sesgo de pesimismo hacia el futuro. Esto tendrá como consecuencia que el sujeto se encuentre en una situación de indefensión aprendida por considerar que no va a resolver la situación.
    Por último, en cuanto a los factores internos, tienen relevancia las atribuciones causales. Los efectos de la indefensión aprendida serán mayores si la persona tiende a pensar que la ocurrencia del evento negativo (o la no ocurrencia del evento positivo) es debida a factores internos, estables y globales. Es decir, el sujeto cree que algo malo ocurrirá por una carencia que le es propia y que es estable en el tiempo, por lo que no la puede cambiar.
    En cuanto a los factores externos, se dará mayor indefensión aprendida si la tarea o la situación son muy complicadas o el sujeto las percibe como alejadas de su control.

  Asimismo, influye la historia previa que haya tenido la persona en tareas similares. Si ha tenido un historial de fracasos, es más probable que adopte una posición de indefensión aprendida. Además, esto se puede ver favorecido por haber recibido unas contingencias inconsistentes. Un ejemplo de esto último sería cuando un padre castiga a su hijo por la mayoría de sus conductas, incluso cuando no sea un comportamiento inadecuado. Así, el niño aprende que, haga lo que haga, su comportamiento va a ser castigado.
B5-1.2.
·       Comprende y explica los conflictos motivacionales que pueden causar frustración y algunas estrategias que ayuden a aumentar la tolerancia a ese sentimiento.



    En el momento de tomar una decisión, las personas se encuentran a menudo con los llamados conflictos motivacionales o conflictos intermotivacionales. (El deber de elegir entre dos acciones, que poseen atractivos alternativos según sus diferentes puntos de vistas). La elección de alternativas, supondrá un coste de oportunidad, es decir, un sacrificio respecto al logro de los motivos extrínsecos y /o intrínsecos que podrían conseguirse a través de la elección de otras alternativas distintas.
   CATEGORÍAS DE CONFLICTOS
  •    Conflictos de aproximación - aproximación
    Ocurre cuando se siente atraído simultáneamente por 2 resultados o actividades deseables.

  •    Conflictos de evitación - evitación
   Aparecen cuando se siente repulsión por 2 o más resultados o actividades indeseables.

  •    Conflictos de aproximación evitación
       Surgen cuando una sola opción tiene a la vez elementos negativos y positivos.

  •    Conflictos múltiples aproximación - evitación
    Son los que encontramos más a menudo en la vida. Abarcan situaciones en las cuales existen varias opciones y cada una de ellas contiene tanto elementos positivos como negativos.

FRUSTRACIÓN Y CONFLICTO
    La frustración se origina cuando no se logra satisfacer las necesidades o no se alcanza el objetivo deseado. Puede darse como consecuencia de situaciones conflictivas y a la vez ser origen de nuevos conflictos.
    Los obstáculos para lograr la meta deseada pueden ser externos o ambientales o internos o psicológicos, como imposibilidades del sujeto para alcanzarla.
  Existen “frustraciones crónicas” a las que el sujeto se acostumbra sin que aparezca, por lo menos en forma manifiesta, ningún conflicto.
    Las frustraciones y los conflictos se acompañan de estados de angustia que se expresan como una desorganización  de la conducta, cuya intensidad varía desde la depresión y la tristeza hasta el miedo o pánico.

   Si bien el grado de tolerancia a las frustraciones es variable de individuo a individuo, la personalidad madura tiende a enfrentar las frustraciones sin una desorganización de su yo.
B5-1.3.
·       Analiza las variables personales y contextuales que median entre la motivación y el proceso de aprendizaje, valorando su importancia para la mejora de logros educativos.





1.       Variables personales:
a.       Expectativas (autoconcepto y autoestima)
b.      Valor de la meta.
c.       Componente afectivo.
2.       Variables contextuales.
a.       Entorno social.
b.      Padres.
c.       Compeñeros.

d.      Todo lo que tiene que ver con la organización de la clase.
B5-4.2.
·       Describe las seis emociones básicas universales (miedo, asco, alegría, tristeza, ira, sorpresa) y explica la función de cada una de ellas en la vida del ser humano.

B5-4.3.
·       Realiza un cuadro comparativo en el que aparecen las ideas fundamentales de las diferentes teorías sobre las emociones, relacionando distintas teorías con situaciones concretas.




B5-4.4.
·       Analiza el problema emocional del estrés, estudiando algunas teorías explicativas y mecanismos para afrontarlo y su aplicación a situaciones concretas.


    La función de la frustración es avisarnos de que, a lo mejor, el resultado que hemos obtenido no es el que esperábamos, necesitábamos o deseábamos. Es decir, la frustración nos indica que tenemos que ajustar nuestras expectativas o esforzarnos más para conseguir las metas.
    Identificando los déficits, la persona puede sentirse motivada para vencerlos. Sin embargo, si no los identifica y solo se queda con la experiencia emocional desagradable, es probable que su motivación se vea afectada.
    El estrés aparece cuando hay unas exigencias en el medio para las que el sujeto no siente que cuenta con los recursos necesarios. Como vemos, hay dos componentes desencadenantes, por lo que las estrategias de afrontamiento van a ir encaminadas hacia ambas posturas.
    Por un lado, puede que la persona adopte estrategias orientadas al problema. Con estas, intentará resolver la situación que lo ha llevado a sentir alterado su bienestar personal. Para poder modificar las demandas ambientales, la fuente de estrés debe ser controlable por el sujeto. Es decir, no podemos orientar el problema intentando cambiar aspectos que se escapan de nuestro control, como fenómenos de la naturaleza o pensamientos de otras personas.
    Por otro lado, la persona puede adoptar estrategias orientadas a la regulación emocional. Puede utilizarlas como estrategia de primera elección o bien cuando se dé cuenta de que la fuente de estrés se escapa de su control. En este caso, se trata de cambiar la forma en la que el sujeto se enfrenta a la situación estresante, percibiéndola de otra manera que le permita una mayor regulación emocional.
    El estrés es la activación general del organismo que surge tras la percepción del individuo de que hay unas exigencias en el ambiente para las que él no cuenta con los recursos necesarios. Es decir, el estrés nos informa de que debemos movilizar nuestros recursos personales para resolver una situación amenazante, por lo que, como el resto de las emociones, sería una respuesta adaptativa del organismo.
    La funcionalidad del estrés la va a marcar su frecuencia, intensidad, duración y nivel de interferencia en la vida cotidiana. Es decir, cuando el estrés es moderado actúa como un motor motivador de la conducta, incrementando nuestro nivel de activación y mejorando el rendimiento. Sin embargo, si el estrés es muy elevado nos bloqueará y nos sentiremos incapacitados. Además, si se prolonga en el tiempo, puede dar lugar a problemas médicos. En estos casos, no sería una respuesta adaptativa.
   Cada uno ha de reconocer cuáles son para él las situaciones potencialmente estresantes. Una vez identificadas, podrá reconocer qué estilo de afrontamiento adopta en cada una de ellas (pasivo o activo) y qué estrategias utiliza (orientadas al problema u orientadas a la regulación emocional). Además, es conveniente que reflexione sobre el éxito obtenido en cada una de esas estrategias puestas en práctica y cómo podría actuar la próxima vez que se enfrente a una situación estresante.
    Por ejemplo, si nos encontramos con una persona que tiene un estilo de afrontamiento pasivo, es decir, que evita las situaciones estresantes, es probable que no adopte ninguna estrategia para su resolución. Así, en un primer momento sentirá alivio porque desaparece la fuente generadora de estrés, pero, a largo plazo, se sentirá indefenso por sentir que no cuenta con habilidades para resolver situaciones amenazantes. Esto puede dar lugar a su vez a que, cada vez que la persona sienta estrés, lo haga con más intensidad porque su cuerpo se sensibilice a consecuencia de la evitación.
   En el caso concreto del examen, el alumno debe identificar cómo actúa en los momentos en los que está presente el estrés. Puede que un examen sea una situación poco estresante para él, por considerar la materia fácil o su capacidad de estudio elevada, en cuyo caso los niveles serán adecuados y el estrés sea positivo, movilizándolo a la acción.
    Sin embargo, si considera las exigencias del examen desbordantes o no se siente capaz para enfrentarse al mismo, es probable que necesite poner en práctica estrategias de afrontamiento del estrés. Si las estrategias que adopta están orientadas al problema, puede que intente organizar la información de otra manera utilizando diversas estrategias (resúmenes, subrayado, esquemas, mapas conceptuales, etc.), puede que pida ayuda a alguna persona de su entorno para comprender ciertos aspectos, o que decida no estudiar una parte del temario que le parece especialmente difícil. Si adopta estrategias orientadas a la regulación emocional, puede hacer un análisis exhaustivo de la situación en la que revise sus capacidades personales, recordando situaciones pasadas en las que ha tenido éxito e identificando estrategias que lo ayuden a mejorar su concentración. Esto hará que su autoeficacia percibida aumente y se enfrente a la situación con una sensación de contar con buenos recursos personales.
    Será determinante en la protección frente al estrés la autoestima del sujeto. Es decir, si la persona cuenta con una buena autoestima y se siente válida para resolver diversas situaciones, no va a percibir la situación como desbordante y el estrés que presente será positivo.
    Además, va a repercutir como factor de protección el tener un locus de control interno o una atribución causal interna. Es decir, el sujeto considera que ciertas situaciones se encuentran bajo su control y no dependen del destino o de la suerte. Al considerar que puede controlarlas, es más probable que adopte un estilo de afrontamiento activo que le permita resolver los problemas, creando una huella de memoria de alta autoeficacia.

    Ciertas características de la personalidad que pueden actuar como factor protector frente al estrés son el compromiso, la resiliencia, el optimismo, una elevada inteligencia emocional y un estilo de afrontamiento activo.
B5-5.1.
·       Conoce y aprecia la importancia de las relaciones afectivas y sexuales, analiza sus aspectos fundamentales y explica que relación puede existir entre la experiencia afectiva y la supervivencia de la especie.




     Como vimos en la unidad 3, un instinto básico de supervivencia es la reproducción y el cuidado de las crías. En la especie humana, que se ve influida por la cultura y las relaciones sociales, el amor y la experiencia afectiva son los medios para alcanzar ese fin instintivo.
     Las experiencias afectivas nos proporcionan placer, por lo que tendemos a buscarlas. Estas experiencias, junto con la sexualidad, conforman la motivación básica de reproducción y cuidado de los hijos, que se perpetuará en el tiempo por haber creado un vínculo afectivo.

   Las relaciones pasan por diferentes fases, en donde van cambiando los niveles de atracción, compromiso e intimidad. Las principales diferencias que existen entre el enamoramiento y el amor son las siguientes:
IDENTIDAD SEXUAL

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